domingo, 18 de febrero de 2018

TURISMO SLUM

Turismo Slim
Marx señaló que la pobreza no se convertiría en mercancía, pero ahora
observamos cómo la pobreza se mercantiliza y se ofrece como algo atractivo a ser conocido y vivenciado a través de prácticas turísticas. Es lo que se conoce como turismo slum. Las motivaciones para el consumo de este turismo son múltiples, pero sólo queremos llamar la atención sobre éste como objeto de consumo.

El turismo slum o turismo de tugurios, de la pobreza, de barrios pobres o de la miseria, se extiende cada vez más a nivel global. Según Naciones Unidas, slum o barrio pobre es una zona degradada de un territorio cuya característica es contar con viviendas miserables o precarias, carentes de servicios públicos adecuados, saneamiento y asociada –en la gran mayoría de los casos- a situaciones de peligrosidad o inseguridad.

La pobreza se convierte en objeto de observación y en algunos casos en espacios en donde se vivencia temporalmente dicha situación de precariedad. Poco a poco, se habla cada vez más de este tipo de turismo (Puig, 2016). Se reflexiona sobre su impacto en las comunidades mientras una reflexión ética sobre este tipo de consumo apenas empieza a ser parte del análisis de las ciencias sociales.



BIBLIOGRAFÍA


Puig Cabrera, M. (2016) La iniciativa ST-EP: contribución del turismo para erradicar la pobreza. Tesis de grado, Facultad Turismo y Finanzas, Univerisdad de Sevilla, España.

domingo, 11 de febrero de 2018

COMUNICACIÓN ANALÓGICA

Gestos no verbalesCómo destacamos en la entrada sobre la importancia de las transcripciones, la comunicación analógica es muy valiosa en investigación cualitativa para el proceso de escucha y análisis de la información.

Según Watzlawick, Beavin y Jackson (1991, p.39) la comunicación analógica es toda comunicación no verbal. Pero ésta no debe ser limitada a los movimientos corporales, a la conducta conocida como kinesia. En este sentido, “Opinamos que el término debe incluir la postura, los gestos, la expresión facial, la inflexión de la voz, la secuencia, el ritmo y la cadencia de las palabras mismas, y cualquier otra manifestación no verbal de que el organismo es capaz, así como los indicadores comunicacionales que inevitablemente aparecen en cualquier contexto en que tiene lugar una interacción” (Watzlawick, Beavin y Jackson, 1991:39).

Todas estas expresiones no verbales nos develan los sentidos ocultos de los discursos, más aún una expresión no verbal puede darle un significado totalmente diferente a una frase o palabra. El lenguaje analógico carece del negativo simple, esto es, de la expresión “no”. Por ejemplo, hay lágrimas de alegría y de tristeza; una sonrisa puede interpretarse como alegría o desprecio; o una conducta de reticencia puede ser considerada como discreción o indiferencia.

En tal sentido, debe recordarse que todos los mensajes analógicos invocan significados a nivel relacional, y que, por lo tanto, constituyen propuestas acerca de las reglas futuras de la relación. “… mediante mi conducta puedo mencionar o proponer amor, odio, pelea, etc., pero es el otro el que atribuye futuros valores de verdad positivos o negativos a mi propuesta. Evidentemente, ésta es la fuente de innumerables conflictos relacionales” (Watzlawick, Beavin y Jackson, 1991:66).

Por consiguiente, es importante considerar este tipo de comunicación en el momento del análisis cualitativo. Es una comunicación ambigua, poco articulada e imprecisa; por ello, debemos estar atentos en el momento de la recolección de la información para no dar como comprensibles ciertas frases asociadas a comunicación no verbal. Si bien este tipo de comunicación es de difícil traducción, su no consideración supone una pérdida importante de información, en especial de carácter relacional en la medida en que admite diversas interpretaciones (Requena et al, 2018, p. 94).


BIBLIOGRAFÍA

Requena, M., Gómez, E. y Muñoz-Rodríguez, D. 2018, El fetichismo de la transcripción: Cuando el texto pierde el lenguaje analógico. EMPIRIA. Revista de Metodología de Ciencias Sociales. N.o 39 enero-abril, 2018, pp. 79-101.
ISSN: 1139-5737, DOI/ empiria.39.2018.20878.


Watzlawick, P., Beavin, J. y Jackson,D. 1991,TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN HUMANA. Editorial Herder Barcelona. 

domingo, 4 de febrero de 2018

¿HIPÓTESIS EN INVESTIGACIÓN CUALITATIVA?

Un ejemplo de hipótesis requerida
El influjo de los paradigmas de las ciencias naturales es tal, que los formatos para el diseño de proyectos de ciencias sociales llegan a incluir un ítem que indica: ¿cuál es su hipótesis de trabajo?

Ante esta situación, hay dos salidas. Una, señalar que bajo vuestro marco analítico no se parte de una hipótesis previa, sino que ésta se construirá en el proceso mismo de la investigación. Aspecto que debe ser muy bien argumentado, citando autores. Otra salida es señalar un supuesto o hipótesis el cual va a ser contrastado, pero también debe indicar que éste puede ser modificado en el proceso de investigación.

La investigación cualitativa permite que las hipótesis sean formuladas después de que el investigador haya comenzado el estudio. Están fundadas en los datos y se desarrollan en interacción con ellos, en lugar de ser ideas previas que van a ser testadas. Así, la proposiciones hipotéticas son producidas o inducidas durante el mismo proceso de investigación (Silverman, 1994).

Como señala Marinas, “si investigamos no es tanto para verificar (un modelo, una hipótesis cerrada) sino para descubrir. Precisa­mente porque el material con el que tratamos es un material sensible que dice tanto de quien lo dice, como del que está construyendo al decirlo así o por quien está investigando en ese momento” (2005:134). Por ello, la investigación cualitativa no pretende verificar una hipótesis sino develar lo oculto, descubrir aquello que conforma las diversas subjetividades, los discursos de las personas investigadas, los cuales se encuentran situados en contextos histórico-sociales. En este sentido es válido construirla a posteriori, no a priori.



REFERENCIAS

Marinas, J. M. (2005): “10 temas comunes al psicoanálisis y a la investigación so­cial”, Arxius de Ciències Socials, 12-13, pp. 129-140.

Silverman, D. y Gubrium, J. 1994, Estrategias competitivas para analizar los contextos de la interacción social. Sociological Inquiry, Volumen 64, Número 2
Abril de 1994, páginas 179-198.

lunes, 29 de enero de 2018

IMPORTANCIA DE LA TRANSCRIPCIÓN EN INVESTIGACIÓN CUALITATIVA

En una entrada anterior, reflexionábamos sobre la importancia de las transcripciones en investigación cualitativa. Constituyen una de las tareas más invisibilizadas de la investigación cualitativa y, tal vez por ello, menos reflexionada y cada vez más subcontratada a terceros.

Marina Requena, Emma Gómez y David Muñoz-Rodríguez en su artículo “El fetichismo de la transcripción: Cuando el texto pierde el lenguaje analógico” (2018), llaman la atención sobre su importancia.

Desde la perspectiva de la corriente del Cualitativismo Crítico de Madrid (Ibañez, 1979; Ortí, 1984), esta actividad es la base fundamental para el análisis de discurso a la vez brinda elementos para avanzar y enriquecer el proceso de investigación. Por ello, Ortí (1984) planteaba la necesidad de que los investigadores, preferiblemente quien realiza el trabajo de campo, adelante esta actividad.

Transformar la transcripción en mercancía es asumir que es un “un objeto transparente y mecánico que produce una representación precisa de las grabaciones. Este supuesto positivista considera a las transcripciones como textos autorizados que mantienen ciertas verdades (Tilley y Powick 2002)” (Requena, 2018:84).

Distanciándose de esta posición, Requena et al (2018) plantean razones de orden pragmático y de orden teórico para sostener que la transcripción no se debe mercantilizar. Respecto a la primera, la transcripción posibilita avanzar en la etapa de análisis en la medida en que simultáneamente a esta actividad se pueden realizar anotaciones útiles bien para la etapa de codificación o análisis de la información; a la vez que puede plantear nuevas líneas de análisis o develar hipótesis de trabajo a indagar. Igualmente, permite reflexionar sobre nuestra forma de abordar un grupo de discusión o una entrevista en profundidad, es decir, en qué medida somos capaces de orientar una pregunta general para permitir a los sujetos construir sus discursos; descubrir silencios o vacíos que no fueron interpretados o interpelados en su momento; generar confianza en el otro o empatizar con el grupo. Es decir, es una actividad que nos permite también crecer como investigadores de manera reflexiva. Somos sujetos en proceso, esto es, en palabras de Ángel de Lucas, “un sujeto que necesariamente modifica el proceso que observa y que se modifica a sí mismo al observarlo: modificaciones ambas que deben ser incluidas en el campo de la investigación” (citado por Requena et al, 2018: 87).

Igualmente, en términos metodológicos la transcripción es básica para poder hacer el trabajo de análisis de los desplazamientos, de las asociaciones, de los giros, de las tensiones, de las propias expresiones producidas en el grupo.

En cuanto a las razones de orden teórico, los autores señalan que el paso de lo oral a lo escrito supone una trasformación del material de la investigación asociada a la pérdida de información, en especial si no esta actividad no es realizada por los propios investigadores.

El proceso de transcripción supone juicios y análisis; implica una actividad de escucha la cual dependerá de nuestra sensibilidad, de nuestra subjetividad para dar prioridad a unos elementos o a otros (voces, silencios, entonaciones, expresiones, acentos, etc.). Además, cuando la transcripción se transforma en mercancía sufre un doble efecto descontextualizador. “Por una parte, su externalización oculta las condiciones sociales en las que esta fue creada. Por otra parte, se pierde contexto situacional y contexto sociohistórico en el que los discursos se desarrollan y producen” (Requena, et al, 2018: 85).

En conclusión, con la mercantilización de la transcripción se corre el riesgo de perder la riqueza de la comunicación analógica, la cual incluye los gestos, la postura, la inflexión de la voz, la expresión facial, el ritmo la cadencia, los silencios, es decir, todas aquellas manifestaciones no verbales que difícilmente pueden ser reproducibles por una persona que no ha estado en el contexto de la interacción. Como señala Requena, “la importancia de la transcripción no radica en la escritura de la conversación sino en la escucha, la reconstrucción del contexto y la inter­pretación del discurso” (Requena, 2018: 96).



BIBLIOGRAFÍA



Requena, M., Gómez, E. y Muñoz-Rodríguez, D. 2018, El fetichismo de la transcripción: Cuando el texto pierde el lenguaje analógico. EMPIRIA. Revista de Metodología de Ciencias Sociales. N.o 39 enero-abril, 2018, pp. 79-101.
ISSN: 1139-5737, DOI/ empiria.39.2018.20878

Ibáñez, J. (1979) Más allá de la sociología: el grupo de discusión: teoría y crítica. Madrid: Siglo XXI.

ORTI, A. (1984): “Crisis del modelo neocapitalista y reproducción del proletariado rural (represión, resurrección y agonía final de la conciencia jornalera)” en Sobre Agricul­tores y Campesinos, Madrid, Editorial Mapa.

Tilley y Powick (2002) Distanced Data: Transcribing Other People’s Research Tapes. Canadian Journal of Education, 27(2/3), 291–310

sábado, 20 de enero de 2018

¿QUÉ ES APOROFOBIA?

Situación de pobreza
En este blog no somos muy dados a publicar efemérides ni actos institucionales. Pero nos parece importante la reciente inclusión de la palabra aporofobia en el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia. Igualmente, fue declarada palabra del año 2017 por la Fundación del Español Urgente (Fundéu).

Según el citado Diccionario, el término se define como “el miedo hacia la pobreza y hacia las personas pobres. Es la repugnancia y hostilidad ante las personas pobres, sin recursos o desamparadas”. El concepto fue creado por la filósofa Adela Cortina casi treinta años atrás, asociado con una construcción social que relaciona pobreza con delincuencia, en lugar de considerar a los pobres víctimas de la exclusión social.

Que un concepto que nos ayuda a entender la realidad que nos rodea se convierta en una palabra y sea incorporado al léxico de las personas nos parece el mayor logro que una profesional de las ciencias sociales puede obtener. Si, adicionalmente, sirve para la causa de los más excluidos, mejor que mejor.


REFERENCIAS

Cortina, Adela (2017) Aporofobia, el rechazo al pobre. Barcelona: Paidós.

domingo, 14 de enero de 2018

NOVEDADES DE LA VERSIÓN 23 DE SPSS

Logotipo de la Herramienta
Según el desarrollador, la última versión se SPSS incluye una serie de nuevas funcionalidades.

En primer lugar, la integración con otras herramientas analíticas, como R o Python en cuanto a desarrollo de un hub de extensiones del Programa, sin necesidad de programar. O la facilidad de acceder a comunidades de usuarios de dichas extensiones.

En segundo lugar, mejoras de la integración con Excel: posibilidad de ignorar columnas ocultas de dicha hoja de cálculo; especificar formatos, gestión de espacios en blanco, inciales y finales de las cadenas de texto; o exportación de etiquetas a base de datos.

Y, en tercer lugar, avances en cuanto a inclusión en la base de datos de muestras ponderadas, pruebas de significatividad.

domingo, 7 de enero de 2018

UN EJEMPLO DE INVESTIGACIÓN CUALITATIVA AHOGADA EN SU PROPIA TÉCNICA

Hemos leído con atención el artículo “¿Contrato Indefinido o Contrato
Imagen de trabajadores temporales
Indefinido Temporal? Propuesta de desconstrucción sociológica de la norma de empleo”, de François Sarfati y Claire Vivés (2017), dos sociólogos franceses que pertenecen al Conservatoire National des Arts et Métiers.

El estudio trata de dar cuenta de la reciente introducción en Francia del contrato indefinido temporal (CI-T), dirigido a empresas de trabajo temporal y sus trabajadores. En él, el gobierno francés pretende generar empleo duradero en dicho sector, permitiendo a las empresas pagar un salario mínimo a su personal en los periodos en que no les encuentre colocación, ofreciendo a los empleados disponer de un empleo que goce de una mayor continuidad.

El artículo inicia con un marco teórico prometedor, con referencias al concepto de norma social del empleo de Emile Durkheim (2004) y con referencias al proceso histórico de regulación del empleo asalariado dado a partir de la segunda mitad del siglo XIX a través de la jurisprudencia y la promulgación de leyes laborales. Llegando, incluso, a hacer referencia a las representaciones sociales como parte simbólica de las relaciones laborales.

Posteriormente, los autores exponen conceptos extraídos de las entrevistas realizadas en la parte cualitativa de la investigación. Tales como: continuidad del salario, posibilidad de proyectarse, posibilidad de evolución profe­sional, estabilidad, integración en un colectivo laboral, no cambiar constantemente de puesto o hacer oír su voz, entre otros.

Pero se quedan en eso, en las percepciones y representaciones de los sujetos. Olvidando completamente las estrategias empresariales, el proceso histórico de flexibilización, el impacto de estos cambios en la tendencia a la subcontratación de funciones o la destrucción del empleo más protegido. Se olvidan completamente de los mecanismos simbólicos que se imponen políticamente a los sujetos individualizando sus situaciones sociales.

La investigación cualitativa no puede ser una mera recolección de significantes y representaciones. Debe tener un horizonte histórico, más allá de marcos teóricos encajonados en el espacio de lo teórico.


REFERENCIAS

Durkheim E (2004) De la division du travail social, París: PUF.

Safarti, F. y Vivés, C. (2017) “¿Contrato Indefinido o Contrato Indefinido Temporal? Propuesta de desconstrucción sociológica de la norma de empleo”. En: Cuadernos de Relaciones Laborales, 35(2) 2017: 347-369. http://dx.doi.org/10.5209/CRLA.56767